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Para entender la vida en la ciudad en pandemia, un enfoque de movilidad es fundamental

2 Jun 2021

  • La pandemia nos está brindando la oportunidad de replantearnos cómo estamos pensando la vida urbana.”, Pablo Vega, Docente Principal del Departamento de Arquitectura de la PUCP.
  • El retorno a escuelas es urgente para salvar el futuro de las generaciones de hoy con una educación hibrida”, Carla Gamberini, CEO y cofundadora de +educación.pe.
  • El COVID-19 está ampliando las inequidades en salud ya existentes en América Latina, debido a que hay más personas expuestas al virus y limitaciones en la infraestructura de salud pública”, Alex Quitsberg, Assistant Research Professor en Drexel University.

MOVEMOS, Asociación VINCI Highways por la Movilidad Sostenible en el Perú, presentó “Nueva normalidad, nueva movilidad: ¿Cómo la pandemia del COVID 19 impactó en la movilidad?”, un webinar en el que se abordaron los efectos de la pandemia en los campos de la salud, educación y movilidad. El evento contó con la participación de Pablo Vega Centeno, docente principal del Departamento de Arquitectura de la PUCP, Alex Quitsberg, profesor asistente en investigación en Drexel University, y Carla Gamberini, CEO y cofundadora de +educación.pe y Directora para Latinoamérica y España de Mangahigh.

La pandemia por el COVID-19 ha traído enormes consecuencias y efectos que están afectando la manera en la que la población se moviliza y vive en la ciudad, en cómo se relacionan las personas, la educación y su salud. Para entender los cambios y problemas que ha traído la pandemia es necesario entender primero el concepto de movilidad de las personas.

Confundimos habitar con hábitat. Habitar una ciudad es ir más allá de mirar solo la vivienda o el entorno directo de la misma. Hay que ver todos los destinos que involucran la vida cotidiana de las personas. Para eso, vinculamos el concepto de habitar con el de movilidad. Es decir, la organización de la ciudad debe estar relacionada a la movilidad de las personas.”, comentó Pablo Vega Centeno, Docente Principal del Departamento de Arquitectura de la PUCP.

En el último año, se ha podido observar cómo los peruanos se exponen a los contagios en grandes aglomeraciones y esto en busca de sus oportunidades laborales. La población que vive a las afueras de la ciudad, de estratos socioeconómicos más vulnerables, necesita viajar entre las 4 a.m. y 10 a.m. hacia el centro.

“No hay oportunidades de trabajo cerca, por más que se les haya dicho que están en cuarentena y no deben moverse, lo hacen pues está en juego su subsistencia. Se desplazan hacia Cercado de Lima, Mesa Redonda, Mercado Central o Gamarra. Son espacios donde no hay facilidad de grandes espacios de ventilación y donde se facilitan los contagios.”, puntualizó.

La movilidad de quienes se desplazan a trabajar no ha sido la única que ha sido interrumpida por la pandemia, la de los niños, niñas y adolescente también lo ha sido. De acuerdo al Ministerio de Educación, se ha registrado que 750 mil estudiantes han interrumpido sus estudios o están en riesgo de hacerlo debido a falta de recursos, pérdida del vínculo o porque las familias priorizaron las labores domésticas en vez del aprendizaje escolar.

Chile realizó un estudio de simulación de impacto de aprendizaje en el que se concluía que si el 100% del aprendizaje se realizaba a distancia se estaría perdiendo cerca del 80%. En Perú no se ha evaluado y definitivamente este tipo de aprendizaje está afectando el impacto laboral y desempeño del futuro de estos niños, niñas y adolescentes”, comentó Carla Gamberini, CEO y cofundadora de +educación.pe y Directora para Latinoamérica y España de Mangahigh.

Es por ello que la ejecutiva concluyó, “Las políticas públicas que necesitamos no solo deben ser enfocadas en matemáticas y lectura, sino pensar también en la vida saludable, derecho al juego, que hoy están siendo afectados por el confinamiento, incluso provocando angustia mental y problemas para dormir. En ese sentido, el retorno a escuelas es urgente para salvar el futuro de las generaciones de hoy con una educación hibrida, y finalmente el fortalecimiento del docente para mejorar la educación del estudiante”.

Acerca del impacto que se ha generado en la salud, Alex Quitsberg, Assistant Research Professor en Drexel University, comentó: “La salud urbana está relacionado con la movilidad, 80% de la población vive en la urbe y la esperanza de vida de las personas es diferente por distintos aspectos sociales. Por ejemplo, el transporte lo hace generando problemas mentales, respiratorios por el smog, siniestros viales, entre otros. Pero, también el transporte puede hacer una vida más sostenible y física con la bicicleta, manteniendo a las personas activas”.

El COVID-19 está ampliando las inequidades en salud ya existentes en América Latina, debido a que hay más personas expuestas al virus y limitaciones en la infraestructura de salud pública. Pero, la movilidad también impactando en el número de contagios de COVID-19. En muchas ciudades, disminuyó el número de siniestros viales, el 50% dejó de utilizar el transporte público para priorizar la micromovilidad, se ha registrado un aumento de ciclismo y construcción de carriles en ciudades como Lima y Bogotá. “Tenemos que adaptar las vías para apoyar el transporte sostenible. Vemos que, por ejemplo, hay vías donde solo hay acceso para carros a pesar de ser una vía principal”, señaló Alex Quitsberg.

Una de las conclusiones que remarcó Pablo Vega Centeno es que la pandemia nos está brindando la oportunidad de replantearnos cómo estamos pensando la vida urbana. Carla Gamberini cerró con un llamado a que las políticas públicas deben pensar más en la educación y el desarrollo integral del estudiante. Además, remarcó que la vuelta a las escuelas es urgente.

Revive aquí lo que fue el conversatorio:

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